Tres preguntas a Paola Bolgiani

Paola Bolgiani es miembro de la SLP y de la AMP. Desde NODVS le propusimos responder a tres preguntas en relación a algunos textos anteriormente escritos por ella y a la situación actual. 

  • Publicado en NODVS LVIII, juny de 2020

Paraules clau

Sujeto contemporaneo, parlêtre, cuerpo.

Trinidad Valente: En el texto El canalla figura del amo contemporáneo escribe que la posición del sujeto contemporáneo puede definirse como connotada por la estupidez. ¿Podría comentar un poco más sobre este tema?

Paola Bolgiani: En el citado texto, partiendo de la posición del “canalla” que Lacan describe en algunos puntos de su enseñanza, me hice la siguiente pregunta: si en el campo político hoy esta posición es encarnada por algunas figuras, y si estas figuras reciben un consenso creciente en nuestro mundo contemporáneo, ¿cuál es la posición de quien responde, quién apoya, quién cree en estas figuras?. Lacan nos dice que el canalla es aquel que capta el deseo del sujeto y se coloca en el lugar del gran Otro. En otras palabras, el que hace creer, no solo que hay lo que colmaría el deseo, asegurando así el goce "que faltaría", sino también el que puede proporcionarlo a todos. Pero para que esta figura funcione, para que tenga éxito, se necesita a alguien que lo crea. Me parece, que el sujeto contemporáneo es el que cree en la ilusión que introduce el discurso capitalista, es decir que a través de los objetos de consumo sería posible reapropiarse del goce, llegar a gozar plenamente. La estupidez, con la que traté de nombrar esta posición, está ligada al hecho de que solo puede sostenerse a condición de detenerse en un goce con respecto al cual uno no quiere saber nada y no quiere perder nada. Pero hay que tener cuidado, porque en el Seminario VII Lacan nos advierte que la estupidez colectiva produce canallería. Después de todo, esto es lo que vemos emerger en nuestra sociedad en la forma, por ejemplo, de un racismo que se manifiesta sin impedimento alguno por parte del llamado "pueblo".

 

T.V.:¿Cómo cree que se comporta la figura del sujeto contemporáneo en el escenario de la actualidad?

P. B.: Esta es una pregunta que encuentro difícil de responder hoy. Estamos viviendo una circunstancia inédita y, personalmente creo que para hacer una lectura sería necesaria una cierta distancia, un cierto efecto de retroacción. Me limito, por esto, a un pequeño comentario: la situación actual pone de relieve cuánto la ciencia no es separable de su uso, que es inmediatamente un uso político. Y cuánto nuestros gobiernos se muestran torpes a la hora de reivindicar este uso, necesario e inevitable. Quiero decir que la ciencia en su uso versante “puro” se limita a revelar y elaborar los datos: su lectura y las consecuencias que se extraen no forman ya parte del campo científico, sino que se sitúan inmediatamente en el campo político. La torpeza del político frente a esto me parece correlativo a la pregunta del sujeto contemporáneo de un Otro que diera las garantías, y del hecho que estas garantías vienen buscadas en el campo científico. Pero esto no se trata solo de la situación actual. Pensemos, por ejemplo, en cuánto un padre se apoya actualmente en el campo pseudocientífico (como manuales, protocolos, etc.) para tratar de dar una cierta base a su acto educativo. Esto tiene analogías con lo que está sucediendo, porque vemos que nuestros políticos dicen que ciertas decisiones se toman porque se basan en el conocimiento científico. Seguramente sea así, pero esto no significa que no sean actos políticos. Y la situación actual, donde parece evidente que la ciencia no tiene todas las respuestas, crea un escenario nuevo e interesante.


T.V.: En su texto El cuerpo expuesto, el cuerpo escondido, habla de la dimensión irrepresentable del cuerpo, la más cercana a lo real. Al final indica: “Esta dimensión del cuerpo necesita ser constantemente rechazada y excluida, quizás porque se presenta como una especie de granito de arena en el engranaje del poder, que podría corroerlo y trabarlo”. ¿Cómo podría descalabrar toda esa maquinaria del poder la dimensión real del cuerpo? ¿Cree que podamos encontrar alguna relación entre ello y la coyuntura actual de la pandemia?

P.B. Creo que la dimensión real del cuerpo, o su dimensión de goce, es siempre lo que obstaculiza y mina los engranajes del poder, lo quiera o no. Y la política trata de gobernar esta dimensión sin lograrlo completamente. O más bien, quizás podamos considerar los genocidios como los intentos extremos de esta operación, pero en general los restos de un genocidio permanecen: por esta razón, los nazis habían planeado eliminar todo el resto de los cuerpos de las víctimas del Holocausto.

Esta dimensión real del cuerpo concierne a cada parlêtre: podríamos decir que es lo que hace imposible las tres profesiones identificadas por Freud: gobernar, educar y psicoanalizar. No todo de un parlêtre es gobernable, no todo es educable y no todo puede analizarse: siempre hay un resto. Excepto que el psicoanálisis hace de este residuo lo más valioso de la experiencia, como sabemos por los testimonios del pase, mientras que en general la política y la educación tratan de reducirlo hasta el punto de eliminarlo.

En cuanto a la situación actual, creo que es importante enfatizar que el coronavirus reside en el cuerpo organismo, pero como parlêtre respondemos con el cuerpo. Entonces, tendremos como con cualquier enfermedad, respuestas "individuales" que la ciencia médica puede explicar, pero no todas.  Además, tendremos una forma específica de responder para cada uno a la situación que ha producido la pandemia, que se refiere a la forma en que el cuerpo "se goza". Si tomo mi caso como un ejemplo, para mí la forma más cercana de nombrar la iteración de goce, el resto sin cambios después del análisis, es "gastarse", bueno, encuentro este rasgo en mi forma particular de lidiar con este momento y las contingencias conectadas a ella.

Agregaría una pequeña observación, desde una discusión que tuve hace unos días con colegas del SLP: la situación actual nos lleva a reuniones, encuentros e incluso sesiones a través de medios virtuales, es decir, medios que excluyen la presencia de cuerpos. Me sorprendió cómo, en diferentes contextos colectivos, reunirse hoy es más simple que hace unos meses. Antes de la pandemia, pocas personas se reunían a menudo, se lamentaban las ausencias, alguno no se presentaba nunca a la apelación. Hoy esto sucede mucho más raramente. Alguien dijo: la dimensión virtual acorta distancias, puedo hacer un cartel con colegas de América Latina, puedo organizar una reunión con muchas personas el día anterior donde antes, para encontrar una fecha, agendas en la mano, podría llevar mucho tiempo. Sí, la dimensión virtual acorta las distancias y no implica una pérdida, porque de hecho es en el nivel de ese descanso irreducible que pertenece al cuerpo del parlêtre que ocurre que no hay relacion sexual. Este es un elemento que concierne en primer lugar a la política de la cura y la política en y de la Escuela.

 

 

                                                                                                                                                              Traduccion, Julia Virgós.

Paola Bolgiani, Trinidad Valente

Tres preguntas a Paola Bolgiani

NODVS LVIII, juny de 2020

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