“La” virtud 

Referencia presentada en el Seminario del Campo Freudiano, durante la sesión del 15 de mayo del 2021, impartida por Marta Serra.

  • Publicado en NODVS LXI, juny de 2021

Resum

Platón es un testigo de la experiencia de una filosofía viva. Durante alrededor de ocho años tomó nota de los diálogos, discusiones de su maestro Sócrates con sofistas, políticos, poetas, etc. Sócrates considera saber corrupto a todo aquel que no busca el conocimiento de la verdad. Cuando Sócrates es condenado a muerte, Platón decide transcribir en libros sus diálogos con la intención de revelar la ignorancia de un pueblo, por condenar injustamente a su maestro, y así, poder transformar su realidad social.

Paraules clau

Virtud, doxa, ortodoxa, saber, conocimiento, episteme, verdad.

El Menón 

Se considera al Menón, un diálogo de transición, puente, en la obra de Platón. Por un lado nos muestra el insistente ejercicio seductor, agudo y lúcido de la refutación socrática y por otro nos inicia en lo que será su filosofía, su ascenso metafísico, ya que presenta dos herramientas fundamentales: el mito (alma inmortal) y las hipótesis (como modelos). Es por eso que Wilamowitz lo considera  el programa mismo de la Academia platónica.

Puede datarse del año 402 a.c. en Grecia, unos años antes de la muerte de Sócrates. Algunos elementos pitagóricos, como el uso de la geometría, que se menciona en el diálogo mismo, sirven de orientación.

Por el tema que trata y el momento en que transcurre, se emparenta con el Protágoras, el Gorgias y Eutídemo.

En el Menón se dialoga sobre la virtud, más bien, si esta es enseñable. Ya que es Sócrates,quien se empeña en indagar ¿qué es (la virtud)?

Platón usa a los personajes del diálogo como arquetipos:

Menón es un joven hermoso intelectual emancipado, de ilustre familia. Se encuentra de viaje, hospedándose en casa de Anito. Es discípulo de Gorgias, el sofista. Cabe destacar, que los sofistas se dedicaban a formar dirigentes, a hacer un buen uso de la oratoria, “hablar bien”. No les interesaba la verdad, sino desenvolverse en los asuntos políticos.

Anito es un influyente restaurador de la  democracia en Atenas (participa de la condena a Sócrates). Ninguno de ellos, está interesado en fundar una política en base al saber y al conocimiento.

Participa también un servidor de Menón, un esclavo.

Menon, Anito y el esclavo dialogan con Sócrates.

Menón inicia el diálogo, pregunta a Sócrates:

“¿Es enseñable la virtud?, ¿o no es enseñable, sino que sólo se alcanza con la práctica?, ¿o ni se alcanza con la práctica ni puede aprenderse, sino que se da en los hombres naturalmente o de algún otro modo?"1.

Sócrates hará hincapié en los requisitos que debe tener una definición para dar cuenta de la esencia de la cosa, de la virtud. Menón expondrá tres definiciones y Sócrates irá refutando una tras otra, hasta dar cuenta que ninguno, puede definir qué es la virtud.  Menon lo trata de hechicero, pez torpedo, lo nombra.

Finalmente, asumirá su desconcierto de no poder dar cuenta de qué es la virtud. “Se abre, así, el tránsito de la propia conciencia del no-saber al esforzado ejercicio de la búsqueda del saber"2.

Según Koyré Menón no sabe pensar, ya que no le importa la verdad. La esencia de la virtud no le interesa.

Sócrates objeta a Menón sobre la posibilidad de conocimiento en tres pasos:

A partir de la creencia mítica de la inmortalidad, transmigración del alma, se deduce la reminiscencia (recordar). Platon, toma las riendas y presenta uno de sus conceptos fundamentales. En el alma habita toda verdad, ella es incorpórea, eterna e inmortal. El cuerpo es el que muere, y la verdad no puede estar en lo que muere. (El alma al nacer cruza el Rio Letheo que significa olvido. Letheia es la práctica del olvido. Aletheia significa verdad). Entonces, aprender es recordar. La tarea del ser humano es ir aprendiendo el saber innato que posee. El saber se des-oculta. El saber no es sino recordar.

“Lo que nos dice la teoría de la reminiscencia, justamente, es que jamás llega a producirse la situación (efectivamente imposible) de que alguien busque lo que ignora totalmente: en realidad, se busca siempre lo que ya se sabía, se intenta hacer consciente un saber inconsciente, recordar un saber olvidado"3.

Se invita a participar del diálogo a un esclavo de Menón que no posee estudios. Sócrates le plantea un problema geométrico, en el inicio se equivoca y, luego, con la guía de Sócrates puede desenvolverse. Así es que Sócrates pone en acto la reminiscencia, mediante una experiencia de corte mayéutica. Es el maestro el que guía, el que ayuda a recordar, lo que ya sabemos. Mayeutica es el arte que ejercían las parteras para guiar a las mujeres en el parto. Guía a dar a luz, el saber.

Finalmente, se recapitulan los datos alcanzados.

A partir de un procedimiento de hipótesis, se intenta dar cuenta si la virtud es enseñable.

La virtud es un conocimiento. Si es un conocimiento sería enseñable. Si fuera enseñable, habrían maestros y discípulos (no se les conoce).

Tercer momento: interviene Anito. Junto a Sócrates intentan ubicar quiénes son los maestros.

Conclusión: Ni cualquier ateniense bello y bueno, ni los notables atenienses han podido enseñarles qué es la virtud a sus hijos.

Entonces La virtud no es enseñable. Por lo tanto, la hipótesis de que es un conocimiento queda refutada.

Koyré destaca que el diálogo acaba con un doble fracaso: no se sabe finalmente qué es la virtud ni si se la puede enseñar.

El último momento es sobre cómo se adquiere la virtud en los hombres políticos. Menon quiere hacerse una persona respetable, adquirir la virtud política.

Platon presenta a la opinión verdadera, o recta, conocida como orthodoxa. Esta, se recibe como gracia o don divino (no se la enseña ni se la aprende, ni se da naturalmente) es exclusiva e intransferible. Sólo allí tiene su origen la virtud.

En el final del diálogo, Platon expone su idea de academia. Si entre los hombres políticos, hay uno que pueda hacer políticos a los demás mediante sus opiniones verdaderas, allí las transformaría en conocimiento: “solo entonces la virtud podrá enseñarse porque ha llegado a ser conocimiento"4

Lacan en el Seminario 2, se refiere al Menon desde Koyré. Destaca que la episteme, el saber ligado por una coherencia formal no abarca todo el campo de la experiencia humana. No hay episteme de la areté (virtud). La virtud se corresponde a la Orthodoxa, lo verdadero que hay en ella no es aprehensible mediante un saber ligado.

“En todo saber hay, una vez constituido,una dimensión de error, la de olvidar la función creadora de la verdad en su forma naciente”5. Lo que se descubre en un psicoanálisis está a nivel de la orthodoxa (opinión verdadera). Todo lo que se opera en el campo de la acción analítica  es anterior a la constitución del saber.

Lo que ocurre en un psicoanálisis es del orden de la Orthodoxa.

Ahora bien, Lacan en el Seminario 18 dará lugar a la lectura del Menón para destacar la distinción entre la verdad y el saber, la oposición entre la epistéme y la xa verdadera, que puede fundar la virtud. Señalará que él destaca justamente lo contrario, que “el saber del que se trata en el inconsciente es aquel que se desliza, que en todo momento se revela como saber de la verdad. Que la cosa se anuda, se une, aparentemente, en un círculo”6.

De aquí, es que surge su pregunta de si -“¿este saber nos permite efectivamente progresar sobre el Menón? ¿Esta verdad, en la medida en que se encarna en la histérica, es susceptible en efecto de un deslizamiento lo bastante ligero como para ser la introducción a una mujer?"7. 

Entonces ¿el psicoanálisis da acceso a una mujer?

O, dice Lacan“...que una mujer advenga es asunto de doxa, como la virtud que no se enseña"8. 

Lo que de ella, de una mujer, no puede saberse en el inconsciente, es decir, de manera articulada.  

"La histérica no es una mujer9. 

 

Sócrates, repite una y otra vez

Sócrates: — ¿Es la virtud, Menón, o una virtud?

Diría Lacan: …¿Es LA mujer, o UNA mujer…?

 

Notes

1)Platón. “Menón”. Diálogos II. Gredos,  Madrid, 2000, p. 283.

2) Ibíd, p. 278.

3) Koyré, Alexandre. “Ménon”. Introducción a la lectura de Platón. Alianza Editorial S.A., Madrid  1966, p 35.

4) Platón,“Menón”. Diálogos II. Op. cit.,  p. 279.

5) Lacan, Jacques. El Seminario, Libro 2, El Yo en la Teoría de Freud y en la Técnica Psicoanalítica. 2008 Paidós, Buenos Aires, p. 36.

6) Lacan, Jacques. El Seminario, Libro 18, De un discurso que no fuera del semblante. 2009 Paidós, Buenos Aires, p. 145.

7) Ibíd, p. 145.

8) Ibíd, p. 144.

9) Ibíd, p. 144.

Natalí Boghossian

“La” virtud 

NODVS LXI, juny de 2021

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