El arte de atender

Referencia presentada en la sesión del 9 de abril de 2022 del Seminario del Campo Freudiano de Barcelona, impartida por Oscar Ventura, en la que se trabajó el capítulo VI de El seminario 19, O peor…

  • Publicado en NODVS LXIV, juny de 2022

Resum

En el presente trabajo se intentará trazar un recorrido por el punto 4 del escrito La dirección de la Cura y los principios de su poder destacando fundamentalmente cómo se piensa a la demanda en ese momento de la enseñanza.

Paraules clau

Ser, analista, escucha, presencia, demanda, oferta, superyo,

Antes de adentrarme en este punto del escrito La dirección de la cura y los principios de su poder considero fundamental trazar algunas pinceladas del punto introductorio ¿Quién analiza hoy?

Lacan critica al psicoanálisis de su época acusándolo de antifreudiano. Nos enseña que el psicoanalista no es un guía moral, no debe dirigir al paciente, reeducándolo emocionalmente y que no se debe operar desde la contratransferencia.

El analista dirige un tratamiento, ofertando un espacio para que el paciente aplique la regla fundamental freudiana: la asociación libre (Diga todo aquello que se le ocurra…).

Será fundamental que el analista haga olvidar al paciente que se trata solamente de palabras pero él debe estar advertido que finalmente lo son. La orientación de Lacan es ir más allá del yo.

Un tratamiento debe ser pensado como una empresa común, donde hay un depósito de fondos.

Donde se producen inversiones y-o pagos. El paciente paga con su dinero, con su síntoma, con su trabajo analítico.

El analista paga con sus palabras que pueden tener efecto de interpretación, paga con su persona ya que la ofrece como soporte de lo que ocurre en la transferencia, ofrece su persona como aquella que encarna su relación al Otro en su fantasma. Aquí es donde se produce eso que Lacan destaca como el desdoblamiento de la persona del analista, y nos enseña que allí es donde se debe buscar el secreto del análisis. La experiencia transferencial es un sitio asombroso donde se pone en juego una relación de a dos.

Y dice, se paga también “con lo que hay de esencial en su juicio más intimo, para mezclarse en una acción que va al corazón del ser1. Y destaca que el analista cuanto más interesado está en su ser, menos seguro de su acción se encuentra.

Finalmente Lacan toma de El arte de la guerra a la táctica, a la estrategia y a la política. Ubicando a la interpretación como la táctica donde se actúa libremente.

A la estrategia como la transferencia donde el calculo es menos libre por ubicarse en el lugar del Otro en el fantasma y; dice Lacan, que el analista es menos libre en lo que domina estrategia y táctica: su política. En su política ha de ubicarse en la carencia de ser.

Esta es la ética del psicoanálisis.


¿Cómo actuar con el propio ser?

Es, sin duda en la relación con el ser donde el analista debe tomar su nivel operatorio”2.

Lacan nos enseña un poco de historia tomando a algunos analistas postfreudianos, cuestiona al análisis didáctico donde el final es allí donde se produce la identificación del sujeto al analista. Nos pide a gritos que retornemos a Freud. Y nos advierte que este final así concebido hace crecer ferozmente la figura del superyo. Donde el psicoanalista queda totalmente idealizado como aquél ser feliz carente de sufrimiento insertándose en una ley de hierro.

Estando en 1958 donde se habitaba la primacía de lo simbólico, donde el inconsciente está estructurado como un lenguaje y el significante es disciplina, Lacan destaca con un tono firme que en el fondo hay que preservar un Indecible en el decir del paciente.

Nos presenta a Ferenczi (escuela húngara) y, a Melanie Klein, Ella Sharpe e Ida Macalpine como representantes de la escuela inglesa. Dirá que “solo los ingleses, han sabido articular esa hiancia de la que da testimonio el neurótico al querer justificar su existencia, distinguir que en la relación con el Otro el ser encuentra su estatuto”3.

 

Oferta y demanda: la acción de escuchar es atender, condición de la palabra.

El analista recibe a un paciente, lo atiende. Al analista se le habla, habla su yo que estará atento a no caer en aquello que podría ser verdadero pues seria temible y, está el trabajo analítico de la asociación libre, que no es libre del todo ya que se pone en juego la aparición del sujeto que está representado en significantes dentro de su cadena de lenguaje. Lacan destaca que el análisis no es un progreso hacia la verdad, hay que preservar un indecible.

Es más allá del discurso donde se acomoda nuestra acción de escuchar”4 .

Lo que el analista escucha es de entendimiento, (en francés escuchar y comprender se dicen igual). Agrego que nosotros atendemos; a los pacientes escuchándolos.

Lacan es tajante en su indicación de no comprender, a lo que se oye no hay nada que replicar.

El analista sh, silencio, se calla ejerciendo la función de frustrar al hablante no al paciente solamente, al hablante esto implica también a su propio ser hablante.

Lo frustra porque le pide algo. Le pide por el hecho mismo de hablar. Hablar es entonces inherente a demandar. La demanda siempre está dirigida a un Otro, por lo tanto toda demanda es demanda de amor. Y amar es dar lo que no se tiene, entonces esa nada que el analista da es a partir de la acción de escuchar que, afirma Lacan, es condición misma de la palabra.

En El seminario 11 Lacan va a expresar que “el arte de escuchar casi equivale al del bien decir”5.

El analista resiste a la demanda para que aparezcan los significantes en que su frustración está retenida.

Ahora bien, Lacan diferencia esta demanda que no supone ningún objeto que es intransitiva, que es el hecho mismo de hablar. A la demanda implícita transitiva, que se genera en un análisis: desembarazarse de síntomas, devenir analista…

Es una idea establecida que nos acompaña al día de hoy, que implícitamente se le demanda al analista la felicidad, lo cual dejamos en puntos suspensivos. No prometemos la felicidad. El alivio terapéutico como dice Freud, vendrá por añadidura.

Recibir a un paciente, invitarlo a hablar, escucharlo, atenderlo es esto a lo que nos convoca Lacan con su dicho “con oferta he creado demanda6. La acción de escuchar es condición de la palabra.

El analista lo que da entonces es su presencia. En El seminario 11 destacará que la presencia del analista es en sí misma manifestación del inconsciente.

En un momento posterior, si el analista logra no comprender, dará lugar a la cadena de las verdaderas palabras y es allí donde podrá colocar su interpretación reveladora.

Lacan nos cuenta que Ida Macalpine busca en la regla analítica al motor de la transferencia. Y por intermedio de la demanda pueden retornar al presente significantes usuales que localicen las identificaciones primordiales ya que “Es el lenguaje el que lo estructura todo de la relación interhumana7.

 

La bondadosa educación: La enorme figura obscena del Superyo.

Lacan cuestiona al fin de análisis pensado como identificación con el analista, será siempre identificación a significantes.

El analista solo responde a las articulaciones de la demanda del sujeto desde la posición de la transferencia.

Lacan nos advierte sobre el querer el bien del paciente, ser bondadoso. Toda educación como ejercicio de un poder es sugestión grosera. Que el sujeto replantee su demanda es un imposible, por lo tanto se estaría desconociendo lo real. Esto no hace otra cosa que generar impotencia frente al sostenimiento de la praxis.

El resorte de los síntomas quedaría reducido en el puro miedo . Engendrando la figura obscena del superyo. Temerosa salida del análisis.

Lacan bromea y finalmente dice que ese analista lo haría sentar en su regazo diciéndole, es usted ahora un buen niño.


Para finalizar, cito: “Está por formularse una ética que integre las conquistas freudianas sobre el deseo: para poner en su cúspide la cuestión del deseo del analista”8.

Notes

1. Lacan, Jacques. “La dirección de la cura y los principios de su poder” en Escritos 2. Siglo XXI, Buenos Aires, 2008, p. 561.

2. Ibid p. 586.

3. Ibid p. 585.

4. Ibid p. 587.

5. Lacan, Jacques. El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Paidós, Buenos Aires, 2013, p.129.

6. Lacan, Jacques. “La dirección de la cura y los principios de su poder” op. cit., p. 586.

7. Ibid p. 589.

8. Ibid p. 586.

Natalí Boghossian

El arte de atender

NODVS LXIV, juny de 2022

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